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Artículos

Tiendas a la ruina
Por Frank Correa
29 de junio de 2012


Las tiendas estatales de las cadenas recaudadoras de divisas, se han topado con  una poderosa competencia en el mercado particular,  que las aventajan   en  calidad, estética, modernidad, precios  y  mejor servicio.

La calidad de los artículos   que ofertan   las tiendas estatales,  han sido criticados continuamente  por  descoloridos,  deshilados, raídos, mohosos,  pasados de moda,  insuficientes  en los  surtidos de modelos y tallas,  calzado  despegados, descosidos,  de vida útil etérea, efectos electrodomésticos que acabados de comprar ya deben entrar al taller de reparación,  precios abusivos y un pésimo trato al cliente.

En cambio las nuevas tiendas del mercado privado muestran una diversidad colorida y brillante, de todas las marcas y medida, con modelos de última generación y calidad probada, con mejores precios y mejor atención. Poseen las ventajas de ofertarse en cualquiera de las dos monedas. Incluso ofrecen  garantía para la devolución o el cambio.

Este nuevo negocio que pulula en  los portales de las viviendas, de  cualquier calle o avenida,   hasta de los barrios  apartados,   y también en solares y pasillos,    han encontrado un mercado seguro en la población cubana.   Sus principales sucursales  se dice  proviene de Estados Unidos, Panamá, Venezuela y Ecuador, aunque ya otros países comienzan a interesarse por las ganancias  que genera.

La suma total de  las ventas anuales  de este emergente segmento económico  a nivel de país, supera   ampliamente los siete   dígitos.  También es fuente de empleo para miles de trabajadores por cuenta propia, en  concepto de almaceneros, transportistas, custodios  y  vendedores.  Aunque no se contempló  entre los 178  nuevos oficios,  que  el gobierno aprobó  en sus  reformas   para paliar la crisis,  sin  duda  constituye en  la actualidad uno de los negocios más productivos.

La población mitifica su origen  con  comentarios disímiles. ¿Quiénes están detrás de su concepción? ¿La nomenclatura comunista que invierte sus ahorritos? ¿Los hijos de papá aventurándose como empresarios? ¿La  prole de  cooperantes internacionalistas? ¿Los familiares que residen en el extranjero? Pero lo único verdaderamente cierto es,  que los niveles de ventas  de las tiendas estatales,  han caído de manera abrupta con  la aparición de este mercado.

Un ejemplo de la magnitud del problema se hizo nítido  ayer, en  la tienda Quinta y 98, de Miramar,  cuando Alfredo Ramos y su brigada de lucha contra el mosquito aedes aeghipty,   se presentó en el lugar y le informó al gerente que debían cerrar la tienda  para  fumigar.

El  gerente, sumamente  preocupado,  llamó  aparte a Ramos,    le pidió de  favor   que vinieran otro día, porque si cerraban la tienda,  entonces sí que  jamás iban a cumplir el plan.

--Ahora que todo el mundo prefiere  comprar  en la calle, no podemos darnos el lujo de cerrar por los mosquitos.