Presentación | Artistas | Escritores | Músicos | Artículos | Fotos | Videos | Contacto
Artículos

Conductores por cuentapropia
Por Frank Correa
6 de febrero de 2012


Otro tipo de trabajador por cuentapropia ha aparecido en escena: son los nuevos conductores  de los    ómnibus del servicio urbano, que  no visten uniforme de la empresa de transporte pero cobran la subida de los  pasajeros por la puerta dos y tres, siempre en combinación con el chofer, un principio al parecer generalizado en el sector del transporte de la capital  según alegan os entrevistados, para educar a la población en  la obligatoriedad del  pago del pasaje.

Al  principio la gente en Cuba tenía educación y cultura y  abonaban  disciplinadamente  los cincos centavos en las alcancías de los ómnibus Leyland y todo iba viento en popa,  en este tan necesario servicio a la población, pero ya en los años ochenta cuando se subió a cuarenta centavos de golpe el  precio del pasaje, muchos ciudadanos comenzaron a esquivar el pago. Cuando los choferes de los ómnibus vaciaban las  alcancías en los departamentos económicos  de las bases para contabilizar la recaudación del día,   encontraban  toda clase de artilugios de metal que semejaban monedas.

El Movimiento de Innovadores  y  Racionalizadores,  más  las Brigadas  Juveniles de Trabajo,  idearon   las alcancías selectivas  en los nuevos ómnibus Girones e Ikarus,  un   invento que rechazaba todo lo que no fuera monedas de veinte centavos, entonces  las imitaciones se hicieron más sofisticadas. También más  personas comenzaron a montar por atrás para no  pagar, casi siempre después  de  haber corrido  una  buena cantidad de metros para alcanzar el ómnibus, que por la cantidad de personas en las colas de las paradas paraba fuera de lugar, o no paraba.  También existía el miedo de solo poseer cuarenta centavos y  que el ómnibus se rompiera a mitad de camino,  algo muy común en esos días, o se quedara sin gasolina,  porque  tampoco daban trasbordo.

El transporte urbano colapsa en el año 1993,  luego de la caída del campo socialista y la Cuba socialista del Caribe quedó desnuda. El parque automotor  del país se redujo  la mitad, los inventarios en los almacenes de piezas de repuestos  cayeron   a cero y el petróleo se convirtió en un asunto de vida o muerte para la revolución y el estado. 

El hecho que tal vez pudiera  tomarse como referencia  para marcar  el momento en que tocó fondo  la situación  desesperada que vivió el cubano por esos días, sucedió en octubre de ese  mismo año,  en el parque de la Fraternidad, en la cola de la 222,  una ruta muy utilizada por la ciudadanía  porque   atraviesa toda La Habana hasta La Lisa.   Hacía  varias horas que no pasaba un ómnibus y la cola  era tan grande que le daba varias vueltas  a  la ceiba.   Cuando  al fin apareció una 222  la gente se abalanzó  sobre ella y la tomó por asalto. Subieron  hasta por las ventanillas. El chofer  al ver aquel caos se sentó  tranquilamente en un banco  a fumarse un cigarro. Dijo que hasta que no se bajara todo el mundo  y subieran ordenadamente  pagando el pasaje no movería el carro. Entonces un individuo del gentío  se sentó en el timón,  arrancó  y se  llevó  la 222 llena antes los ojos atónitos del chofer.

Pero con el respiro del petróleo venezolano, la entrada de las Yutones  chinas y otros malabares  estatales  el transporte mejoró y logró  estabilizarse. El conductor de ómnibus apareció para realizar  un impecable  trabajo  cobrando hasta el último centavo  de los pasajeros que  subían,  pero  el gobierno estimó  que se estaban quedando con mucho  de la recaudación y   fueron   reemplazados  otra vez  por las  alcancías,  que suenan muy poco  ya  las monedas de veinte centavos se han perdido y  el chofer cobra el peso directamente en la mano,  y no da vuelto, por lo que el precio del pasaje del ómnibus urbano por cuentapropia a un peso.

Muchos ciudadanos han regresado a la vieja manía de montar  por detrás y  de esa forma evitar el  pago,   para contrarrestarlos ha aparecido  el conductor por cuentapropia, son individuos  que trabajaban en  ese mismo sector  y   quedaron disponibles por los Comités de Expertos, cumplimentando la política de recorte de empleos en la actualización del modelos socialista,   y   cobran  el pasaje de la segunda y la tercera puerta del ómnibus en combinación con el chofer. Un porciento  de la recaudación  va a su bolsillo como sobrevida, el otro va  al chofer, que echa la mitad  en la alcancía y se guarda el resto. Lo importante,  dicen ellos,  es  educar a la gente a pagar el  transporte urbano.