Ilusiones perdidas

Frank Correa

A las puertas de la visita a Cuba de Barak Obama, primera de un presidente estadounidense desde la revolución cubana en 1959, los cubanos opinan sobre tan notable suceso.

Kiki Proenza, retirado de tropas especiales, cumplió varias misiones internacionales en África. Ha arriesgado la vida muchas veces como revolucionario, y lo haría otra vez si se lo pidieran. Dice que escucha todos los días la emisora cubanoamericana Radio Martí y ve el canal teleSUR, “para actualizarse”. Le pregunto sobre el viaje de Obama y sonríe.

“Ya nos dieron la banderita americana. Estaremos en el primer bloque, así que lo veré de cerca. El mando nos ha instruido que nada de Cuba sí yanqui no, ni Abajo el imperialismo. Ahora la consiga es Unidad”.

Tantos años en unidades de operaciones le marcaron el carácter y tras estudiar las nueve temporadas de la serie norteamericana “24 horas”, a la que le rinde culto, confiesa que Kiefer Sutherland es una especie de oráculo de la estrategia electoral norteamericana. “Primero un presidente afroamericano, luego una mujer presidente”.

“Con Hillary Clinton continuaría la política de unidad, que es nuestra nueva táctica. Se nos cae Venezuela y queda poca gente dispuesta a subvencionar una revolución que es historia. Lo que más me duele es que nos estemos quedando sin enemigos. Siento un vacío extraño”. Agrega Kiki.

Nico Blanco, pintor y buzo, quiere ver qué trae Obama a la isla. “Porque Raúl nada tiene para darle, a no ser necesidad. Y fíjate cómo cambian los tiempos, que ahora hay que ir a la plaza a ver a Obama y aplaudirlo. El que diga una consigna antimperialista va conducido”.

En la calle se respira expectativas sobre cómo pudiera aliviar esta visita, la dura existencia económica, social y política –denominada “Periodo Especial” –, que desde hace más de veinte años vive el pueblo cubano. Inmerso todo el día en sobrevivir, con libertades fundamentales coartadas por la ideología comunista, sin elecciones periódicas, ni prensa libre.

Joaquinito Bocañanga, es calandraquero y fanático del béisbol de las grandes ligas. El partido amistoso entre una selección cubana y el equipo de las Grandes Ligas Tampa Bay Rays, que se llevará a cabo el 22 de marzo en el estadio latinoamericano, más la visita de Obama, es algo de una magnitud fantástica para él. Pero está decepcionado. “Me dijeron que el estadio estará lleno de camilitos, soldados de las FAR, funcionarios, vanguardias laborales y elegidos del contingente Blas Roca ¿Qué queda para este humilde sacador de calandraca? Tendré que ver a las estrellas por el televisor. Deberían aprovechar y traer a los cubanos que juegan en las grandes ligas y conformar un equipo para representar a Cuba, porque los de aquí no le ganan ni sonándolo”.

La normalización de las relaciones con Estados Unidos es un proceso largo y complicado. Para llegar al pueblo y ver su fruto transcurrirá buen tiempo, que en la calle parecerán siglos, porque el hambre de carencia impregnada en el cubano por el Periodo Especial, ha incidido en la desconfianza, y en la pérdida de valores, identidad, hábitos y tradiciones.

Leovigilda García Rebustillo, de 67 años y jubilada del sector de comercio, se lamenta que este proceso le haya llegado tan vieja. “Me comí el comunismo entero. La vida se la di en trabajos voluntarios, movilizaciones para la caña, contingentes, desfiles y marchas, para una mísera pensión que se me va en medicamentos. Me salva que tengo un hijo en Miami y me envía una remesa todos los meses, si no me comería el león, como a tantos otros que sobreviven del invento y la caridad”.

Antonio Medina Castañeda, alias “El Rasta”, que ya pasó los cincuenta y dice estar regresando de todo, no cree ni en Obama ni en Raúl Castro. “Solo son intereses de estados. ¿Tú crees que alguien piensa en nosotros realmente? Somos números, estadísticas, un apelativo: pueblo. Tal vez parezca demasiado pesimista y en otro lugar hasta me llamen misántropo, pero hay que vivir en Cuba y haberse comido este cable, para comprenderme. El cubano está cansado de muela (perorata baldía), y mecánica (manipulación). Esto aquí es, ilusiones perdidas”.

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