Esplendor ayer, miseria extrema hoy

Frank Correa

Nunca imaginaron los que construyeron la casona de calle 242 esquina 1348 en Jaimanitas, que aquella, la primera vivienda que se erigía en la privilegiada zona de la costa norte que delimita al pueblo con el mar, que todo aquel esplendor añadido por la familia Martí a donde iban a cobijarse para pasar el resto de sus días, en el año 2015 del siglo XXI sería una casa en ruinas.

Su actual inquilina, Zeida Margarita González Díaz, quien vive allí desde hace diez años, ha visto terminar de caerse ante su vida sin que nada la ayude a sostenerse, ni el estado con la justicia, ni la Dirección Municipal de Vivienda con su burocracia oportunista, ni los efectivos revolucionarios que debían respetar los méritos de la familia, ni el Delegado, que conoce su caso, ni su hija, que al cumplir la mayoría de edad pensó sería la esperanza de la familia, ahora enferma de diabetes ha tenido que operarse, ni su hijo, que perdió una oreja en la guerra de Angola producto de una mina en una emboscada, ni sus santos, que en el pueblo curan a tanta gente de males de ojos y empachos, ni los encargados culturales de salvar los símbolos de la arquitectura y la historia de los pueblos, nadie.

A  Margot se le conoce en Jaimanitas con dos sobrenombres, Margot la espiritista y la dulcera, porque sobrevive de vender dulces caseros que le salen muy bien, los pomos a un cuc, ya que su consulta espiritual es por caridad, no puede cobrarla, ese es su don, y en un rincón del minúsculo espacio que le ha quedado habitable a la casa, están como presidiendo la escena sus muñecas, con las que habla y le pide por los necesitados.

Mucha gente corre a casa de Margot cuando los hijos se empachan, o cogen mal de ojos, o necesitan una limpieza. Confían en ella, por los resultados, que idealizan como milagros, aunque no ha conseguido detener la caída de su casa, que la ha reducido a la parte final, que comprende la cocina, el baño, y su habitación, que en la vivienda original era el cuarto de huésped.

Llegue a su casa interesado por conocer su historia, tal vez la primera erigida en el pueblo, que en su principio era de pescadores, y gente adinerada que salía de los límites dela Habana a principios del siglo pasado, al terminar la guerra y llegar la República, buscando mejores lugares donde vivir, alejados del viciado ambiente de La Habana.

Cuando caminaba por lo que antes fueron grandes jardines y ahora era un solar yermo imaginé aquellos años y el balneario de enfrente lleno de vida.  En verdad la desolación estaba apoderado de aquella, de la fachada no quedaba sino un pedazo derruido, la sala en ruinas, no hay techo, los antiguos cuartos parece exposiciones del surrealismo de una pobreza olvidada, encuentro a Margot en la cocina, haciendo dulces. Tuvo que pelar los cocos y molerlos ella sola, piensa que al fin ha llegado el enviado que le ha pedido tanto a los santos para contar la historia.

–En esta casa vivo hace muchos años, con mi hija enferma y mi hijo, que perdió una oreja en Angola. Yo vine de Mayarí jovencita a La Habana y vivía con mi familia en Mañanima. Vine para acá para cuidar a una viejita, que se murió al cabo de los años y heredé por última voluntad la vivienda. Pero ha sido una odisea que me otorgue la propiedad, mi expediente es el número 54 del año 1989 y todavía no han resuelto mi caso. No tengo dinero para sobornar a nadie, mira la casa, cuando llegué aquí el comején era el verdadero dueño. Se fue cayendo poco a poco cayó y nadie ha venido a auxiliarme. Soy una anciana sola, que no puedo, si pudiera tampoco la arreglaría, porque sin papeles quien quita que un día me saquen para un albergue, porque mira todo este lugar, qué clase de terreno y qué posición, ¿la historia de la casa? Ni yo misma la sé. La viejita que murió aquí era de Marianao, que permutó con la gente que comencé a vivirla en el año 1962, cuando los dueños emigraron para Estados Unidos, ¿cómo se llamaba el dueño? Paco Martí, dicen que descendiente de José Martí. Era el dueño de los alquileres de cuartos, taquillas y aditamentos  acuáticos, esta casa dicen que era un esplendor y ahora está envuelta envueltas en el fantasma de la ruina, tal vez seas la persona que tanto le ha pedido a los santos para establecer su denuncia.

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