Itinerario de los nombres en Cuba

Frank CorreaPor Frank Correa

Los nombres acompañan al hombre por la vida, y tras sus orígenes circunda siempre alguna historia oculta. A veces es la tradición familiar las que lo acuña, en ciertos casos son consecuencias del azar, pero en ocasiones su etimología los convierte en un verdadero disgusto.

Por haber sido Cuba una colonia de España, los nombres y apellidos de sus habitantes son en principio mayoritariamente españoles. Hernández, Fernández, Fuentes, Ramos, Romero, Ruiz, Menéndez, Hidalgo, Oliva. También con la espada y la cruz de la conquista llegó el santoral católico y según el día del nacimiento se multiplicaron las Bárbara, María, Mercedes, Lázaro, Miguel, Antonio, Agustín. Aunque también existieron los caprichos de padres para arruinar la vida de sus hijos con nombres antipáticos como Nardo, Menardo, Alipio, Ambundio, Proscopito.

A partir del triunfo de la revolución socialista de 1959, que lo cambió todo, hasta los nombres de las personas, se hicieron muy comunes los Camilo, Ernesto, Fidel, pero en poco tiempo los desbordaron una invasión soviética de Yuri, Vladimir, Volodia, Alexei, Katiuska. Ponerle en aquel tiempo a un hijo Vicente, Carlos, Rodolfo, se convirtió en una antigüedad.

Cuando llegaron los ochenta, los padres se mostraron verdaderos transgresores naturales primigenios, y sacaron a la luz la Generación Y, una arribazón de Yoandrys, Yusimí, Yoani, Yunia, Yumisleisy, Yanisleidys, demostró las infinitas posibilidades imaginativas y léxicas del cubano para estampar los nombres del ciudadano del futuro.

En cambio el principio del siglo XXI está marcado por la influencia norteamericana, donde imperan abiertamente las Melany, Emily, Kevin, Katleen, Marlon, Mariam, Helen. En las noches de los sábados las embarazadas siguen con mucha atención los créditos de los filmes de Hollywood anotando posibles nombres, que luego consultan con el padre del futuro bebé, y con el resto de la familia que también aparecen con sus listas de Ronald, Brandon, Glenda, Dorian, Alice.

Pero existen a veces casualidades del destino donde la combinación de apellidos es tan anómala, que las personas las arrastran como una cruz y ni siquiera un buen nombre puede salvarlos. Ejemplos de mi barrio son: Rey Malo Viejo, Altagracia Cabeza Del Toro, Flor Hierro Piedra, Ángel Prieto Manso, Virgen Raja Roja y Raúl Botella Blanca.

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